Cuando uno tiene ideas -de las más variadas y variopintas- trata de una u otra forma de organizarlas, complementarlas, escribirlas, editarlas y publicarlas. Pero a medida que pasa el tiempo uno se da cuenta de que ello no basta, en parte porque encuentras un sin número de motivos: el tiempo, la clase de lectores a quien vas dirigidos, los compromisos (si es que los hay), no encuentras quien publique lo que escribes y muchos más que se quedarían pegados al papel y a la tinta (o a las teclas del ordenador según sea el caso).
Es por ello que uno decide comenzar a escribir en un blog y observamos que tenemos un mundo sin límites, nos volvemos en cierta forma periodistas y comenzamos a realizar de todo un poco: escritores, editores, fotógrafos, camarógrafos y hasta ¡publicistas!
Castillo en la luna buscara retratar en lo posible lo que sucede en el mundo a partir de la visión cotidiana y rutinaria que le puede pasar a una persona – como usted o como yo- cualquiera. Este blog tratará en lo posible de cumplir con su cometido, sin embargo deberé advertir que de vez en cuando saldré de ellos para escribir otras cosas menos mundanas y en otras cederé mi espacio para que otra persona invitada escriba cuando sea conveniente.